De escándalo en escándalo: El Gobierno de Sánchez desvíó fondos de la lucha contra el cáncer para la compra de obras de arte

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un encuentro en Sevilla con asociaciones de lucha contra el cáncer.
Gabriela Moreno.- En un nuevo episodio de disparates administrativos del gobierno del presidente español, Pedro Sánchez, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), dependiente del ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, desvió un millón de euros asignados para la investigación de la lucha contra el cáncer este año a la compra de obras de arte. Con este monto, se alcanza un gasto de casi tres millones de euros bajo la misma modalidad desde 2018.
Documentos internos revelan que el organismo tomó recursos que estaban dirigidos al desarrollo de estudios para combatir esta enfermedad que este año ya registra 286.664 nuevos casos y los utilizó para financiar la instalación de un stand en la feria de arte contemporáneo de Madrid, así como viajes a Mozambique, Oslo, Chicago y Estados Unidos, e incluso para cubrir la manutención y alojamiento de empleados.
The Objective revela que el CNIO desembolsó para la compra de obras de arte 291.979,35 euros, mientras que la Oficina de Imagen Institucional gastó 585.106 euros desde que Sánchez entró a La Moncloa hace cinco años. En total, 877.085,35 euros. A la lista se añaden los pagos realizados a otros siete empleados del centro que ejercen supuestas labores de Comunicación, Filantropía y diseño de la imagen corporativa que rondan 1.898.249 de euros, con los cuales, la cifra trepa hasta los 2.775.334 de euros.
Burla a los estatutos
Destinar recursos de la lucha contra el cáncer a obras de arte es un agravio para los pacientes que enfrentan esta enfermedad. Este año, 42.721 personas fueron diagnosticadas con cáncer de colon y recto, más de 35.000 mujeres con cáncer de mama, 31.282 personas con cáncer de pulmón, 29.000 con cáncer de próstata y 21.694 con cáncer de vejiga urinaria. En este contexto, los linfomas no hodgkinianos suman 9.943 nuevos casos.
Sin embargo, el irrespeto más cuestionable del CNIO es el cometido contra sus propios estatutos institucionales que le impiden, pese a su perfil de fundación, apartarse de la promoción de avances científicos y sanitarios en el área oncológica.
De hecho, en sus cinco funciones principales se establece que sólo debe ejecutar proyectos de investigación oncológica y difundir sus resultados a través de los medios adecuados. También que debe colaborar en el diseño del marco de principios generales, así como también directrices para el fomento y la ordenación de las actividades relacionadas con la investigación para tratar el cáncer en España.
Por ningún lado aparecen las actividades artísticas. Al contrario, se establece que la institución debe promover seminarios, programas de formación de becarios, supervisión de tesis doctorales y otras iniciativas que contribuyan a la formación de los investigadores.
Absurdo mecanismo de recolección
El CNIO defiende sus absurdos gastos en obras de arte. El ente insiste que lucha contra el cáncer y los fondos utilizados no corresponden a los entregados por el Estado, sino a los recibidos por los donantes.
La credibilidad de esta versión se pone en duda al considerar los montos gestionados: 85.000 euros depositados en la cuenta de la Fundación Banco de Santander, 600.000 euros recibidos como donaciones por la plataforma Amigos del CNIO, 13.216 euros generados por la venta de fotograbados, y 100.000 euros aportados por un único donante, cuyo uso es asignado discrecionalmente por la directora a través de la misma plataforma.
En su último editorial, el diario ABC resalta que las denuncias del comité de empresa del organismo condenan «la existencia de actividades que no son acordes al fin fundacional de CNIO y que además no incrementan su imagen como centro de investigación del cáncer», tienen que ser atendidas por parte de la ministra Diana Morant, responsable de este centro.
¿Por qué le iban a importar los enfermos de cáncer al Gobierno?
Tras los rejoneos criminales parece que han aumentado los turbo-cánceres y en personas sin perfil. El cáncer suele darle matarile a las personas, antes o después, y eso va en línea con los objetivos de la Agenda 20 y trinca, que es la religión del Gobierno. El Gobierno en sí es un cáncer absoluto para España y para la gente de bien. Y habrá quien diga que, entre cáncer y Gobierno, tanto monta, monta tanto.
Ya lo habia oido y esperaba verla aqui para poder decir que de ahora en adelante ni un euro para Cruz Roja y Organizaciones semejantes y al Estado porque no me queda mas remedio
Le aconsejeria a D. Amancio Ortega que ni un euro a ninguna organizacion sanitaria que dependa derl Estado, porque encima de criticarlo, se lo gastaran ya sabremos en que:mariscos, coca y la tercera en TITO BERNI
Hay que hacer como D. Juan Roig,Presidente de Mercadona directamentre a la gente
Se me habia olvidado que esta gentuza en Valencia se queria cargar al Ivo(Instituto Valenciano de Oncologia)
¿Porqué iba a luchar contra el cáncer este individuo si el mismo es un cáncer para la sociedad española en general?
El cáncer es el PSOE.
Esta claro que la Enfermedad y la Desencarnacion mueve mucha pasta por lo que hay muchos desaprensivos en ONGs, Cruz Roja, Lab Farmaceuticos, Instituciones Sanitarias,…que sacan pingues beneficios con aquellas, por lo que quizas las promueven.
Esta organizacion del cáncer funciona desde hace muchísimos años, recuerdo cuando un día al año salían con las huchas y te ponían una pegatina. Yo siempre me he preguntado para qué sirve, porque los avances que se tengan sobre la enfermedad no creo que lo hagan en esa organización. También pensé que se dedicaban a la ayuda de los enfermos, pero tampoco tiene ningún sentido porque los enfermos van a la Sanidad Pública, y las bajas por enfermedad las paga la Seguridad Social. Yo creo que es el clásico organismo que se fundó hace muchos años y sólo sirve para… Leer más »
Esto es tremendo. Peor. Horrible. Me gustaría saber que piensa el Rey, a estas alturas de esta película de Pinocho en versión distópica, hombre.