Gallardo denuncia “guerra sucia de Vox contra mi persona” y afirma que Garriga le dio un ultimátum: «Si no firmas en 15 minutos, te cesamos»
Apenas 48 horas después de que saltara la noticia de que Juan García-Gallardo renunciaba a sus cargos y dejaba la política, todavía siguen sobre la mesa varias incógnitas. Su dimisión ha sido sorpresa para muchos, pero la decisión no ha sido repentina, ni tomada a la ligera. Para el exportavoz de Vox en Castilla y León fue «la gota que colmó el vaso», asegura. Resultado de un deterioro de la relación con la dirección nacional que se remonta a meses atrás, hasta la época en la que aún formaban parte del Gobierno regional. Y su salida tampoco fue fácil: el secretario general, Ignacio Garriga, le dio un ultimátum: «O firmas o te cesamos».
El viernes fue el punto de inflexión. Garriga les comunicó que había que expulsar de inmediato a los dos diputados autonómicos, Ana Rosa Hernando y Javier Teira, que venían desde hacía un tiempo cuestionando determinadas decisiones del partido, como el cambio de grupo en la Eurocámara, o reclamando democracia interna que, a su juicio, no existía en Vox.
En ese momento, el coordinador parlamentario reunió al comité de dirección del grupo, que está conformado por cuatro miembros, entre ellos el propio García-Gallardo, y se decidió comunicar las infracciones de estos dos procuradores al Comité de Garantías, porque consideraron que iban más allá de los límites del grupo parlamentario, en el sentido de que no se trataba, por ejemplo, de que hubieran roto la disciplina de voto. La decisión estaba en manos de Bambú. Y fue la expulsión, esa misma tarde. A última hora del viernes, el partido envió un breve comunicado en el que lo confirmaban y criticaban que cargos electos antepusieran «sus intereses personales» a los de los votantes.
Al tiempo, tal como explican fuentes consultadas por este periódico, había dudas sobre el procedimiento, porque la resolución con la expulsión era un documento con trascendencia jurídica, y había elementos cuestionables, como el hecho de que se les diera un plazo para presentar alegaciones de dos días naturales. Garriga le llamó y le dijo que si no firmaba la expulsión de los dos diputados, le cesarían como portavoz en las Cortes. Y eso le llevó a poner punto y final a su etapa en el partido.
Lo que no comprendía era la urgencia en el procedimiento y la falta de certidumbre. No firmarlo no quería decir que no quisiera condenar la actuación de estos dos procuradores; de hecho, no hubiera tenido problema en firmar su expulsión si se le hubiera asegurado que era ese el modo correcto de actuar y quedaba claro que se había cometido una infracción sancionable con esa medida; máxime cuando era algo que se había producido desde tiempo atrás y se instaba a tomar una decisión en 15 minutos.
Él mismo lo quiso remarcar este lunes en la carta que compartió en redes sociales donde comunicaba su salida: «Esta decisión es independiente de la adoptada por quienes han desafiado públicamente a la dirección del partido con exhibiciones de rebelión en Salamanca o constituyendo plataformas de afiliados para cuestionar decisiones relevantes de la dirección en política internacional», afirmó. Más tarde, y tras la rueda de prensa que se celebró en Bambú en la que el portavoz nacional, José Antonio Fúster, apuntó que García-Gallardo no había participado en lo que tildó de «operación para socavar el partido», pero no la había condenado, subrayó en otro tuit que no apoyaba «en absoluto» los motivos que llevaron a sus dos excompañeros de grupo a «desafiar públicamente» a la dirigencia de Vox.
En cualquier caso, lo que señalan a este periódico fuentes próximas al exportavoz es que lo que ha ocurrido este fin de semana «viene de meses atrás», en los que se le habrían puesto «zancadillas» o se habrían «alimentado rivalidades absurdas» sobre su liderazgo; además, indican que ya desde la época en la que estaba Vox en el Gobierno autonómico el equipo de Santiago Abascal se ha ido «metiendo en todo», mientras se reducía la autonomía de los portavoces regionales. «El margen de maniobra es mínimo», señalan. En suma, un cúmulo de cosas que habrían degradado la relación.
Un ejemplo de esa tensión que ya se venía produciendo fue cuando, en un artículo de ABC publicado en marzo, se citaban fuentes de la dirección nacional que señalaban: «Gallardo es incontrolable, cuando tiene un micro delante se desata. Ahora no necesitamos eso. Hay que potenciar otro tipo de perfiles». Con esa idea de «menos Gallardos y más Pollanes», en alusión a Carlos Pollán, el presidente de las Cortes de Castilla y León. Unas palabras que desconcertaron al exvicepresidente, que salió a pedir que se desmintieran esas declaraciones «lanzadas desde el anonimato».
También reconocen desde el entorno del exportavoz del partido que la salida del Gobierno regional no fue un trago fácil, aunque lo que sí remarcan es que García-Gallardo nunca se opuso a esa decisión, que es lo que trasladan desde la dirección nacional —que achaca su dimisión a un enfado por esa salida— alegando que se había «acomodado» a la vicepresidencia. Antes de que se oficializase la ruptura, él dejaba claro en redes sociales que su decisión estaba tomada. Admiten, no obstante, que luego sí ha habido cierto malestar porque el partido no dio un respaldo a la hora de incorporarse al grupo parlamentario y en este tiempo no se le ha puesto «ninguna facilidad».
Desde la dirección nacional de Vox han restado importancia a su salida y han tratado de pasar página, recalcando que «nadie es imprescindible» en el partido, y que la formación se ha consolidado a lo largo de estos años, gracias a la «fidelidad a unos principios y un programa», como señaló este martes Pepa Millán, portavoz parlamentaria. «Vox crece y es un proyecto que trasciende a las personas», afirmó. Y esta noche, en una entrevista en El Toro TV, Santiago Abascal, que hasta ahora no se había pronunciado al respecto, igualmente quitó hierro al asunto, indicando que en Vox pasa como en todos los partidos, pero en su caso «se magnifican» las salidas: «Unos vienen y les damos la bienvenida, otros se van y les damos las gracias y les deseamos buena suerte; si se van muy mal, no decimos nada…», expresó.
«Una guerra sucia contra mi persona»
Ante los micrófonos de la cadena COPE esta mañana, García-Gallardo ha vuelto a recalcar que su salida es «personal e independiente» y se ha mostrado crítico con el funcionamiento interno del partido: «Desde luego pasa algo en Vox cuando no se cuida el capital humano». Además, el exportavoz ha aludido a esas discrepancias con la dirección nacional, que, ha dicho, «vienen de lejos», y a «zancadillas» que le habrían puesto. En este sentido, ha señalado que tras la crisis en Castilla y León por las medidas provida el partido decidió «apartarle de las negociaciones directas para las cuestiones más relevantes» de su Gobierno. Él reprochó a la dirección que Vox no exigiera que se cumpliera ese pacto en defensa del derecho a la vida.
Como hizo en su carta en la que anunciaba su dimisión, ha expresado que «la reciprocidad y la lealtad nunca han sido de ida y vuelta», aludiendo a peticiones que él mismo hizo, a través de informes, de «cambios relevantes» en la forma de coordinar la comunicación entre los miembros de los gobiernos autonómicos y la dirección nacional, sin éxito. Asimismo, ha hablado de «manipulaciones» que, según traslada, se están lanzando desde Bambú en los últimos días para «intoxicar», en referencia a su posición sobre la salida del Ejecutivo regional. Además ha indicado también que se está haciendo una «guerra sucia» contra su persona para intentar «desprestigiarle». No obstante, ha recalcado que va a seguir apoyando al partido «desde la base».
Lo que le fastidió a este fue que VOX rompiera con el PP y perder el sueldazo que tenía de vicepresidente sin hacer absolutamente nada.
“Españoles: Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la… Leer más »
Amén , de verdad. Amén.
Todos los partidos del arco parlamentario español están podridos por el progresismo, Vox inclusive.
No se que pinta un negro en VOX ya que para ser español tanto la madre como el padre tienen que ser españoles y de sangre. Yo no los voto ya que son prosionistas y en su día los financió Irán
has leido lo que escribiste??
prosionistas y financiados por Iran??
Iran no hace mucho ataco Israel, quizas tas confundio con Podemo, que si estan financiados por los ayatolas.
Para dar color al partido.