El PSOE intenta mantener el sablazo al SMI con Montero enferma y todo en contra
Una oportuna indisposición de la vicepresidenta primera, que está en su domicilio guardando reposo, evitó este miércoles la foto que toda la prensa buscaba: la de María Jesús Montero y Yolanda Díaz sentadas juntas en la bancada azul del Congreso, en medio de la guerra declarada entre ambas por la tributación del salario mínimo en el IRPF por primera vez.
En la tarde del martes, la también ministra de Hacienda comunicó al Congreso que causaría baja en la sesión de control al Gobierno de hoy, la primera del nuevo periodo de sesiones. «Permítame que comience mi intervención deseando una pronta recuperación a la ministra de Hacienda. Supongo que sufre una indigestión después de haberse tragado todas sus palabras», ironizó el portavoz del PP en el Congreso, Miguel Tellado.
El ambiente entre el PSOE y Sumar en el hemiciclo se podía cortar con un cuchillo, a pesar de que Díaz aplaudió la intervención de Pedro Sánchez ante Alberto Núñez Feijóo, por aquello de guardar las apariencias. «Sabe por qué tenemos este debate? Lo tenemos porque el Gobierno de España ha subido en estos siete años el 61 % el salario mínimo interprofesional», argumentó el presidente delante del líder de la oposición, que ha formado una extraña alianza con Sumar y Podemos para que el SMI se mantenga exento en el IRPF, como hizo el Ministerio de Hacienda en los ejercicios anteriores. «¿Quedarse con la mitad de la subida del SMI es también ‘progresismo’ y ‘justicia social’?», le preguntó Feijóo.
La autodefensa de Sánchez pudiera interpretarse como la constatación de que el PSOE no piensa dar su brazo a torcer a su socio de Gobierno. De hecho, el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, señaló en los pasillos del Congreso que el salario mínimo debe tributar, como el resto: «Tampoco le debiéramos dar muchas vueltas», sostuvo.
Este miércoles, los socialistas están intentando cerrar filas y mantener un argumentario único para reconducir la situación. Porque el martes el desconcierto era tal que se vieron superados por la situación y por las tres proposiciones de ley que el PP, Sumar y Podemos registraron en la Cámara Baja para mantener el IRPF exento.
Sin embargo, no está claro que el PSOE vaya a aguantar el pulso con todo en contra: el Gobierno puede vetar cualquier iniciativa parlamentaria que suponga un aumento de gasto o una merma de los ingresos, como es el caso. Sin embargo, llegados a ese punto cabría la posibilidad de que la Mesa del Congreso levantara ese veto si el PP y Sumar unieran sus votos, de forma que alguna de las proposiciones de ley llegara al pleno. No obstante, los socialistas no quieren desembocar en ese escenario.
A falta de Montero para dar su versión, Díaz se dedicó a repetir la suya por tierra, mar y aire. Se pasó media mañana hablando con los periodistas en el Congreso para reiterar que nadie habló con ella del fin de la exención y que Sumar no piensa transigir con esto. La también ministra de Trabajo viene de ganar el tira y afloja con el de Economía, Carlos Cuerpo, por la reducción de la jornada laboral y quiere apuntarse otro tanto.
El Debate
Espero que solo salga de casa para ir al tanatorio. D.E.P.