La causa de la guerra civil
Un obispo pidió a un párroco la explicación de que no hubiera hecho sonar las campanas, sabiendo que iba a visitarle: “Por cuatro razones. En primer lugar porque las campanas se han roto”. “Vale, con esa me basta, no necesito las demás”.
En cualquier hecho histórico pueden intervenir muchos factores, pero casi siempre hay alguno decisivo, y muchas historias se embrollan por no jerarquizarlas. En El PSOE en la historia de España y otros trabajos he insistido en el principal, muy a menudo olvidado: la hispanofobia. El frente popular trataba de acabar con la España histórica, política y cultural por dos vías: la sovietización y la disgregación, basta considerar sus partidos para entenderlo. Azaña, aunque de otro modo, también estaba por la labor. Y Franco aclaró que la rebelión no podía ser por la república ni por la monarquía, sino por España, es decir, por su continuidad histórica.
He insistido mucho en que la crisis provino del “Desastre del 98″ y la profunda quiebra moral que trajo consigo: como decía Menéndez Pelayo, gran número de “gárrulos sofistas” se empeñó entonces en denigrar y maldecir el pasado español, y en ello tuvieron un papel especial los intelectuales “regeneracionistas”, empezando por Ortega. Para ellos, como para los socialistas, los anarquistas y los separatistas, la historia de España era una “anomalía”, una verdadera “enfermedad”.
Cierto que los regeneracionistas aspiraban a mejorar, o modernizar o europeizar la nación, más aún, a fundar una nueva nación… sin más raíces que sus fantasías de titanes de la lengua. El socavamiento de la idea de España desde distintos ángulos fue, en último extremo, lo que dividió al país en bandos irreconciliables. Afortunadamente ganaron los partidarios de España, pero hoy han resurgido los viejos fantasmas. Debemos tenerlo en cuenta.
Las ideas sobre España de aquellos fantasmagóricos personajes que Vd. cita, consistentes en un internacionalismo que desdibuja las identidades nacionales con su supuesta fraternidad universal, en una grosera igualdad de los ciudadanos para dominarlos, y en la supresión de la libertad con especial incidencia en la de pensamiento, son además de incompatibles con el normal desarrollo del ser humano, degradantes Su ejercicio fomenta lo contrario a lo que predican, transformado en una impostura, una mentira tal como hemos visto hasta la saciedad rn sus funestos resultados. El pesimismo es una debilidad del espíritu que es incapaz de esforzarse para superar… Leer más »
¿ Y que se puede hacer hoy por España? Hoy parece que todo está ya perdido; y la sustitución o reemplazo poblacional del país, no ayuda a ello.
Pobre España. Tan amada por unos, y siempre ultrajada por los otros