La terrible decadencia de España bajo el sanchismo
La decadencia de España se ha acentuado con el sanchismo, un sistema de corrupción, abuso de poder y golfería que está convirtiendo a España en un país tercermundista que retrocede sin parar.
Tuvimos una industria sólida de artillería, armas ligeras y munición. Y se murió de lo que muere toda la economía española. Tuvimos el embrión de una industria aérea, de misiles, e incluso nuclear. Murió de estupidez aguda (también llamada socialismo). Fabricábamos coches como el Pegaso, que eran la admiración del mundo, camiones y motocicletas que ganaban carreras internacionales, pero toda aquella riqueza desapareció. Teníamos la mejor industria naval del mundo, junto con Japón, pero casi toda fue destruida por el peor enemigo de España: el socialismo.
Nos llevan a la ruina, pero los muy falsos políticos del socialismo dicen que España “va como un cohete”.
El socialismo es y ha sido para España pura decadencia.
Si observas la Historia reciente de España llegas a la conclusión de que los que la gobernaban querían empobrecerla o quizás destruirla. Nuestro vigorosa industria fue desmantelada cuando entramos en la Unión Europea para que no compitiera con la alemana y la francesa. La que quedó tuvo que cerrar por falta de apoyos o fue vendida, poco a poco, a extranjeros, mientras los políticos cobraban bien su traición con comisiones secretas. Vendieron hasta empresas estratégicas, como Endesa, productora de energía, y otras muchas.
La desindustrialización de España es un drama desde finales del siglo XX, marcado por una transición económica que priorizó el sector servicios y el turismo sobre la industria tradicional. Este proceso tuvo sus raíces en la década de 1980, cuando España se integró en la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea) y comenzó a adaptarse a las dinámicas del mercado global. La apertura comercial y la competencia internacional expusieron a las industrias españolas, muchas de las cuales eran poco competitivas debido a su obsolescencia tecnológica y a una estructura productiva basada en sectores como la siderurgia, la construcción naval y el textil, que enfrentaron dificultades para modernizarse frente a países con costes laborales más bajos o mayor innovación.
Muchas de las empresas industriales que quedaron en pie tuvieron que cerrar abrumadas por fenómenos como los impuestos elevados. el exceso de burocracia y la política de desprestigio de los empresarios, promovida por la izquierda.
Durante las décadas de 1990 y 2000, la desindustrialización se aceleró con el cierre de numerosas fábricas y la pérdida de empleos en regiones tradicionalmente industriales como el País Vasco, Cataluña y Asturias. El auge del sector inmobiliario y el turismo, impulsados por el crecimiento económico previo a la crisis de 2008, desviaron la inversión y la atención del gobierno hacia actividades de mayor retorno a corto plazo, relegando la industria a un segundo plano. Aunque esta reorientación económica generó riqueza temporal, dejó al país vulnerable a crisis externas, como se evidenció tras el colapso financiero global, cuando la falta de un tejido industrial sólido dificultó la recuperación económica y el empleo estable.
En la actualidad, España enfrenta el reto de revertir parcialmente esta tendencia mediante políticas de reindustrialización, enfocadas en sectores estratégicos como las energías renovables, la tecnología y la automoción eléctrica. Sin embargo, el proceso es complejo debido a la falta de apoyos públicos, la decadencia generalizada del país, la dependencia de fondos europeos, la necesidad de formación especializada y la competencia global.
La desindustrialización ha dejado una huella profunda en la estructura social y económica del país, con un aumento de la precariedad laboral y una menor resiliencia económica, lo que plantea interrogantes sobre el modelo de desarrollo a largo plazo y la capacidad de España para adaptarse a los desafíos del siglo XXI.
El sanchismo ha sido como una pandemia para España, a la que ha impuesto años de mentiras, decadencia, división, odio y fango. Nos han hecho campeones en desempleo, trata de blancas, tráfico y consumo de drogas, blanqueo de dinero sucio, despilfarro oficial, políticos atiborrados de privilegios, endeudamiento y corrupción generalizada.
España vive una huida hacia ninguna parte con el temor de que el legado del sanchismo, que ya es funesto, se convierta en fatal y nos hunda en todo el siglo XXI.
Sánchez llegó al poder cabalgando sobre engaños, estafas y corrupción. Fue expulsado por su partido por tramposo y ganó una moción de censura basada en mentiras y promesas que nunca cumplió. Durante su mandato, la corrupción y el abuso de poder que prometió eliminar han crecido como la espuma, provocando indignación, hasta el punto de que hoy es el dirigente más rechazado y odiado por su pueblo en toda Europa.
El temor no es ya que gane las próximas elecciones, algo que es casi imposible dado el rechazo que provoca, sino que sepulte la democracia, falsee los resultados de las urnas y se incruste en el poder como un autócrata sin vergüenza ni honra.
Pero aún así teje una red clientelar de estómagos agradecidos para conseguir votos fijos que unidos a los de los teroristas-separatistas y un poquito de tongo de Indra, le conserven en el poder a pesar de sus desfalcos, corruptelas descaradas y desprecios a la mayoría de la población española.
Así es como se hace la guerra civil silenciosa.
El socialismo es un cáncer, donde pisa no vuelve a crecer la hierba. Expulsarlos a todos del país, dejarlos en una isla, y que disfruten ellos mismos del socialismo entre ellos. A todos les gusta el socialismo, pero no se largan a vivir a Cuba, me gustaría verlos en la frontera de las dos coreas, haber hacia que lado corren.
Esto no es socialismo es liberalismo, los liberales llevan dos siglos vendiendo España, ya sólo queda nuestra alma, el socialismo es una rama menor del liberalismo; libre circulación de capitales, de mercancías y de personas. Esos tres principios los socialistas los aplican a rajatabla, además de anular cualquier rastro de la cultura hispana.
Aquí cualquier extranjero puede comprar cualquier cosa, no hay restricciones.
Más que el Socialismo, los responsables han sido los masones infiltrados en las estructuras políticas (de izquierda, derecha e independentistas) que a su vez son un gran brazo armado de los satanistas que mandan en el FMI, ONU, CIAMOSAD, UE,.. Estos oscuros amos siempre prefirieron las dictaduras de izquierdas porque pregonan que buscan el bien común (y no el verdadero bien de los grandes banqueros usureros que son los que los pusieron mafiosamente en el poder político.
Si los diagnósticos no se hacen correctamente nunca sabremos como actuar para solucionar los problemas
Todo lo que dice el articulo y agregando algo mucho peor aún, la destrucción de la identidad socio cultural racial ancestral histórica de España a traves del reemplazo demográfico kalergi. España sin soberanía a merced de las huestes y Ongs del judío Soros.
En el caso que nos ocupa, de nada sirven las lamentaciones. A estas alturas, cualquiera sabe que las lágrimas no curan el daño. Hay que eliminar el problema, DE RAIZ. y como SEA. Pero rápido y sin descanso. Le va la Vida a España.
Dicen que Alemania rego con miles de millones a nuestros polticos.Hay un informe que no se le dio alas,que lo reflejaba,pero la prensa Sr.Rubiales es la principal culpable.
La banca usurera dio la orden a la socialdemocracia alemana de financiar la tardofranquista recreación del PSOE español
Alemania y Rockefeller.
Bien claro lo explica Manuel Bonilla Sauras en su libro Los Amos del Psoe
No sé por qué el articulista asegura que Sánchez no ganará las próximas elecciones porque hasta ahora no ha ganado ninguna (las viene ganando Soros-Indra). Aquí no se suman llas actas en los actos públicos de los escrutinios provinciales generales provinciales 5 días despues de las elecciones (puede comprobando asistiendo al próximo) y TODOS los líderes de partidos parlamentarios aceptan sin rechistar los resultados inauditados de INDRA. Además ¿No seguiría siendo lo mismo si las ganara el masón Feijóo o el pro sionista Abascal que si las ganara el masón Sánchez?
Decadencia, aún terrible, es poco.