El cohete económico solo es una petardada: La deuda pública se dispara con Sánchez y cierra 2024 en 1,61 billones de euros, el 101,8% del PIB
LM.- Pese a algún mes en el que la deuda desciende por los distintos ritmos entre las amortizaciones y las refinanciaciones, la tendencia de sigue siendo alcista, pues el déficit no cesa, y mientras haya déficit, la deuda aumentará. Así, en enero, la deuda se incrementó en 8.194 millones de euros.
El aumento de los ingresos derivados de la inflación mitiga el déficit y, con ello, la deuda en valores absolutos, pero, aun así, el déficit sigue teniendo gran potencia porque se gasta casi todo el nuevo ingreso que se genera. Del mismo modo, la rebaja del cociente entre la deuda y el PIB no es más que fruto tanto de la inflación, de nuevo, que eleva el PIB nominal, como de la revisión extraordinaria del PIB acometida en septiembre de 2024.
Como podemos observar, la rebaja del cociente entre la deuda y el PIB se produce porque el PIB nominal se incrementa de manera muy importante, en primer lugar, por la inflación. En segundo lugar, por la revisión extraordinaria, sin precedentes cercanos en su magnitud, que el INE realizó en septiembre, elevando el PIB nominal de 2021 en 35.000 millones de euros, con efecto arrastre.
La deuda puede rebajarse ficticiamente, pero sigue existiendo, sigue creciendo y sigue acumulándose como una losa para la economía española, tanto por su capacidad para devolverla, como para su capacidad para pagar los intereses por la misma, que drenarán recursos a otros servicios esenciales.
Los datos son los siguientes: en enero, la deuda subió en 8.194 millones de euros y mantiene, así, su tendencia creciente, como ha hecho Sánchez durante todo el sexenio de su mandato.
La deuda supera los 1,6 billones de euros y se sitúa en enero en 1,629709 billones de euros de endeudamiento, con 472.000 millones de euros de incremento desde que gobierna Sánchez (472.372 millones), según las notas iniciales de deuda de las AAPP emitidas por el Banco de España con carácter mensual.
De esta forma, la deuda sigue incrementándose en alrededor de 200 millones de euros al día (193,83 millones) –casi 1.500 millones a la semana, 6.000 millones al mes, 8 millones cada hora– desde que gobierna Sánchez.
O dicho de otra manera, Sánchez incrementa la deuda cada minuto en 134.607 euros.
Es decir, mientras un ciudadano hace una pausa de quince minutos para tomarse un café por la mañana, Sánchez habría incrementado la deuda en más de 2 millones de euros.
Y durante una jornada laboral completa, en la que un ciudadano habrá estado trabajando duramente ocho horas, generando actividad económica, empleo y pagando sus impuestos, Sánchez habrá aumentado la deuda en casi 65 millones de euros.
El incremento del endeudamiento puede poner en peligro a la economía española, tanto por su capacidad para financiarla si el BCE deja de comprar deuda, como por la repercusión de sus intereses en el presupuesto, que mermará recursos para servicios esenciales y que, a su vez, incrementará el gasto.
Así, sobre la base de unos ingresos coyunturales, se ha ido asumiendo un incremento del gasto anual en el sector público, especialmente en el Gobierno de la nación, que nos lleva a una situación de insostenibilidad: con una recaudación adicional de más de 30.000 millones en 2022, el déficit sólo se redujo 2 décimas sobre el objetivo, que denota el importante incremento del gasto que se está produciendo (tres décimas si empleamos la revisión del PIB, pero no es comparable con la previsión inicial, realizada con un PIB estimado menor, al no haberse revisado entonces). Además, la IGAE detectó un pequeño incremento del déficit posteriormente, que se come una décima. En 2023, el gasto siguió aumentando y si el déficit disminuyó se debió sólo al incremento de ingresos por aumento de la inflación, al igual que en 2022. En 2024, el saldo se salvará por el incremento extraordinario del PIB en su revisión. El Gobierno también fía todo a los ingresos en 2025, ya que el gasto se encuentra disparado, como hemos podido ver con el techo de gasto no financiero que previó para 2025, donde cada vez se vuelve más estructural. Si cumple el objetivo, será por el impulso inflacionista de la recaudación y del PIB nominal, revisado de manera extraordinaria por el INE, incrementado en 35.000 millones por dicha revisión, no por crecimiento sano ni por ajuste del gasto, que sigue creciendo. Sin embargo, es probable que el aumento de gasto eleve el déficit por encima de lo previsto.
Este endeudamiento se agravará, con mayor crecimiento de gasto, que incrementará el gasto estructural y el déficit estructural, con presiones de gasto adicionales muy importantes como el desequilibrio existente en la Seguridad Social, que con la reforma del Gobierno se desajusta todavía más, al presionar fuertemente al gasto.
Adicionalmente, si se termina de aplicar el concierto catalán, la Administración General del Estado puede perder varios miles de millones de euros, con el agravamiento de dicho déficit, al tiempo que tendría que cubrir los servicios esenciales de las CCAA receptoras de fondos ante la insolidaridad del cupo catalán, tal y como distintos organismos han publicado, el último, el Colegio de Economistas de Madrid
De esa manera, el déficit estructural español se sitúa alrededor de cuatro puntos porcentuales sobre el PIB, elemento que señala un grave desequilibrio de la economía española. Déficit estructural que es la gran preocupación de la Comisión Europea.
La tendencia, así, sigue siendo alcista -y así seguirá mientras siga habiendo déficit, pues la deuda no es más que el sumatorio de los distintos saldos presupuestarios de cada ejercicio- con la aportación de inestabilidad a la economía que ello supone, como también ha sucedido en 2022 y en 2023, pese al incremento extraordinario de recaudación motivado por la inflación, que ya se desacelera a pasos agigantados, situando el gran problema en la actualidad, donde la ralentización económica -más allá del impulso artificial del efecto base estadístico- será mayor y los ingresos podrán cubrir todavía peor los gastos. La propia AIReF ha advertido de la aceleración del gasto y ha pedido que se tomen medidas para corregir lo que será un incumplimiento de la regla de gasto. Si el cupo catalán sale adelante, contribuirá a introducir inestabilidad presupuestaria, con más déficit y más deuda.
La deuda con esos 1,629 billones de euros, supone el 97,9% del PIB español (previsión de crecimiento del PIB nominal en 2025 del 4,5%, según datos del Ministerio de Economía enviados a Bruselas), pero sólo por el efecto del incremento extraordinario del PIB en la revisión de 2021, sería del 100,1% del PIB. Es decir, la revisión extraordinaria del PIB rebaja en más de 2 puntos el cociente, pero la deuda sube con fuerza en valores absolutos:
Aunque es obvio que el efecto del denominador derivado del crecimiento del PIB mitiga el cociente, como vemos, seguirá siendo muy elevado porcentualmente y, lo que es más preocupante, creciente en valores absolutos.
Todo ello, nos lleva a que desde que gobierna Sánchez la deuda se ha incrementado en 472.372 millones de euros. Durante el primer año, aumentó en 38.688 millones, y al cabo de seis años y medio de mandato el incremento es de 472.000 millones de euros, según las notas mensuales iniciales publicadas por el Banco de España sobre la deuda de las AAPP.
Así, si durante el primer año creció la deuda por persona en 828,03 euros, en los más de cuatro años de mandato de Sánchez la deuda por persona ha aumentado en 9.680 euros (más de diez veces el incremento del primer año).
O visto de otra manera: en el primer año, la deuda se incrementaba a un ritmo de 105,99 millones de euros al día. Ahora, tras casi siete años de Gobierno de Sánchez, la deuda crece 193,83 millones de euros cada día.
De esa forma, seguimos con un incremento exponencial del gasto, manteniéndonos en el furgón de cola de la recuperación de la UE, pese a la revisión extraordinaria al alza que ha realizado el INE y al impulso que en el último sexenio le ha dado el gasto público al PIB, en un entorno económico complicado.
Esto impulsa el crecimiento a corto plazo, sobre unos cimientos muy débiles, que perjudican, además, a la estructura económica del medio y largo plazo, debido a la composición insana del crecimiento, donde crece el gasto público en detrimento de la inversión, que no crece como debería, dándose un efecto expulsión de la inversión privada por parte del gasto público.
Los ciudadanos necesitan que el Gobierno les aligere de cargas, como, por ejemplo, la deflactación del IRPF, y la bajada de impuestos, no que los endeuden más.
Es imprescindible, por tanto, reducir el gasto ineficiente, porque es el origen del problema y vuelve insostenible el mantenimiento de la estructura económica con semejante endeudamiento, y devolver a los ciudadanos la recaudación extra que el Gobierno está consiguiendo gracias a la inflación, que asfixia a los españoles, les hace perder poder adquisitivo y les impide llegar a fin de mes y poder competir, en el caso de las empresas, en los mercados. Es decir, se necesita una política económica radicalmente distinta a la de Sánchez.
¿Qué cree que nos pasará cuando los Rothschild & Co. exijan a “sus” sicarios en “nuestros” gobiernos la devolución de la deuda con ellos que tanto le están ordenando aumentar desde 2008?
El endeudamiento es la nueva forma de guerra y de sometimiento que tienen los masones globalistas para hacerse con el control de países enteros. Si no nos salimos de la Unión Europea y de la OTAN nunca volveremos a ser libres.
Nuestros “pastores”, los que conducen el Rebaño, no nos sacan de los bancales propiedad ajena, por lo que tendremos que indemnizar a los dueños de esas “propiedades”. Mejor sería pastar en monte libre, por nuestra cuenta, aunque al principio fuera duro. Asi era hace casi 50 años, y llegamos a ser 8ª potencia mundial
La deuda es para entregarle los paises a los acreedores, o sea los bancos internacionales, FMI, ONU, etc, controlados por Rothschild, Soros, Rockefeller, etc. y por un pais que desea ser el dueño del mundo. Los paises que piden prestado ya solo pagan intereses vencidos y sus deudas siguen creciendo asi que ya varios paises son practicamente propiedad de los banqueros. Y ellos pueden convertir a esos paises en sus esclavos o entregarle los paises a los globalistas del NWO.