Las víctimas mortales en la tragedia de Valencia por la DANA llegan a los 202
El número de víctimas a causa de la devastadora dana que sacude al país desde el martes supera ya los 200, tras el último dato del Centro de Emergencias de la Generalitat Valenciana, que ha elevado a 202 los fallecidos en Valencia, a los que se suman dos en Castilla-La Mancha y uno en Andalucía.
Son además datos todavía provisionales, ya que continúa el proceso de levantamiento e identificación de cadáveres y muchas personas continúan desaparecidas, y los efectivos de emergencia, a los que se han sumado hoy más efectivos militares, intensifican hoy su búsqueda.
Y la DANA continúa; la situación de emergencia no ha remitido, porque cinco comunidades siguen este viernes en alerta -en Huelva el nivel es “rojo” (riesgo extremo)- y bajo los efectos de una DANA y de unas inundaciones que han situado este episodio como una de las catástrofes naturales más graves y desgarradoras de la historia en España.
Las cifras del evento superan ya el número de víctimas que produjo el desbordamiento del Turia en Valencia en 1957; las que causó la rotura de la presa de Vega de Tera en Zamora en 1959; la rotura de la presa de Tous en Valencia en 1983; o la tragedia del camping “Las Nieves” de Biescas (Huesca), arrasado por un torrente de agua que mató a 87 personas.
Los servicios de emergencia, a los que este viernes se han sumado otros 500 militares (300 del Ejército de Tierra, 100 del Aire y 100 de la Armada), se afanan en la búsqueda de personas que aún siguen desaparecidas y se vuelcan además en la apertura de viales para facilitar los accesos y en el reparto de ayuda de primera necesidad.
Por la tarde se ampliarán los efectivos militares en las provincias más afectadas con 250 militares más, por lo que al terminar el día habrá unos 2.000 militares desplegados y trabajando en labores de desescombro, rescate y reparto de provisiones.
Hasta Valencia se ha desplazado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien se ha sumado esta mañana a las reuniones del Centro de Cooordinación Operativo Integrado (Cecopi) de la Comunitat Valenciana, desde el que se coordinan las labores de emergencia en las zonas afectadas por la dana y donde ha sido recibido por el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón.
Aemet: “La emergencia no ha finalizado”
Desde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) este viernes se ha incidido en que la situación adversa no ha remitido, en que las intensas precipitaciones continúan hoy y se van a prolongar durante todo el fin de semana y en la importancia de consultar el tiempo y el estado de las carreteras antes de viajar.
Cinco comunidades están todavía en alerta, y en el caso de Andalucía -en la provincia de Huelva- el aviso es de nivel “rojo” (riesgo extremo), debido a las lluvias torrenciales que se están registrando desde primera hora y que en algunos puntos pueden superar los 140 litros por metro cuadrado.
Las alertas “naranjas” (riesgo importante) se extienden a muchos lugares de Andalucía, a la Comunidad Valenciana, a Cataluña y a Islas Baleares, donde las precipitaciones van a ser muy abundantes y persistentes a lo largo del día y las acumulaciones de agua al cabo de las horas muy elevadas.
“Vamos a lanzar un mensaje muy claro y lo vamos a dejar fijado. La emergencia meteorológica no ha finalizado. La dana sigue sobre España”, ha publicado la Aemet-Comunidad Valenciana, y ha dejado fijado este mensaje en su cuenta de X.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha presidido este viernes el Comité de crisis para el seguimiento de los efectos de la DANA, ha visitado las instalaciones de la AEMET en Madrid, una de las instituciones “más respetadas” de la administración, ha escrito en su cuenta en la red social X, y ha incidido en el mismo mensaje: “La dana no ha terminado, hay provincias con avisos naranja y rojo”.
Pedro Sánchez se ha desplazado después a las instalaciones de la Dirección General de Protección Civil, donde ha agradecido su entrega a todos los servidores públicos y a los miles de voluntarios; en su cuenta de X, el presidente ha recordado que en tragedias como ésta ellos son “el ejemplo de la solidaridad y la entrega sin límites de la sociedad española”.
La Casa Real ha enviado a Valencia 42 agentes del Servicio de Seguridad del Rey para colaborar en las labores de ayuda, que se suman a los 100 efectivos enviados ayer, y Felipe VI ha tenido un despacho extraordinario con el presidente del Gobierno para analizar la última hora de la situación.
Miles de personas llevan a pie la ayuda
Y mientras los efectivos de emergencias y de rescate se vuelcan en la búsqueda de desaparecidos, en la apertura de vías para facilitar los trabajos y en el reparto de ayuda, las acciones de solidaridad y los gestos de fraternidad protagonizados por los ciudadanos se suceden en las calles.
Miles de personas se han desplazado a pie desde el centro de Valencia hasta las localidades más afectadas por las inundaciones: van cargadas de alimentos cubos, fregonas, palas y carros cargados hasta los topes; aprovechan el día festivo para llegar hasta el barrio de San Marcelino de Valencia y desde allí cruzar el puente hasta el barrio de La Torre para distribuirse después por algunos de los municipios más afectados por la catástrofe: Sedaví, Alfafar, Paiporta, Picanya, Albal o Catarroja.
La Generalitat y el ministro del Interior han reclamado después que nadie se desplace, ni en sus vehículos ni a pie, hasta las zonas afectadas, para evitar que se colapsen las vías de acceso y facilitar los trabajos de los servicios de emergencia.
Ni Sánchez ni el jefe del Estado quieren que el Ejército Español ni la Legión vayan a Valencia a ayudar en la catástrofe artificial. Van más de 500 muertos y muchos desaparecidos y nos lo están ocultando. Estoy informado por gente de Valencia de la zona de la catástrofe artificial provocada.
España ha dado la espalda a Dios hace tiempo, llegasteis a ser la capital europea de Sodoma y Gomorra. Muchos dicen: fue por esto, fue por lo otro, se lo pasan hechando la culpa unos a otros como ciegos, teneis ojos para ver y oídos para oír, pero ni oís ni veis.